9/9/08

La economía de mi ánimo


Del 1 al 10 está todo bien porque tengo guita.
Después del 10 ya pagué todo lo que tenía que pagar y me doy cuenta que no llego a fin de mes ni en pedo. Todo mal.
Entre el 15 y el 20 me reviento todo lo que me queda en un fin de semana, con la actitud del “me chupa todo un huevo”, posible desencadenante del “que boludo”.
Entre el 20 y fin de mes, mi estrategia es sobrevivir, y me divierto como puedo. “Con puchos y gas para el auto puedo hacer un montón de cosas”. Ojala pensara así en los primeros días del mes. Lo digo hoy que es 9, y ya pagué todas las boletas.


3/9/08

No puedo

Hace bastante tiempo que no actualizo nada en este blog, y no sé si voy a poder hacerlo nuevamente. Tengo que pedirles disculpas, pero es que tengo un problema bastante serio. Ya hace unos días, se me encarnó un pelo de la barba, un pelo grande. Comprenderán que estoy atravesando un momento difícil, ya que un cabello grueso está creciendo por debajo de la piel de mi cachete. Improvisé una incisión con mi Voctorinox pero no tuve resultados favorables. El pelo sigue ahí. Y no sólo eso, ahora tengo una vistosa lastimadura, producto del corte.
Básicamente no puedo escribir. Me avergüenza tanto mi pelo encarnado que ando todo el tiempo con una mano en la cara para cubrirlo, y sólo puedo escribir con la otra. Por lo general escribo con la derecha y me tapo con izquierda, pero a veces me canso y cambio de mano. De todas maneras se hace todo muy lento (hace media hora que estoy escribiendo esto). También tuve que dejar de manejar porque no puedo agarrar el volante y poner los cambios a la vez. No se cómo continuar con esto. Pero por el momento este blog deja de funcionar, supongo que sabrán entender.

6/8/08

La historia de Antonio Balantino Glaciares

Antonio Balantino Glaciares, era un tipo común. Tan, pero tan común era Antonio, que se había vuelto invisible. No hacía absolutamente nada que llamara la atención. Trabajaba bien, pero tampoco con méritos. Era amable, pero medio anti social. Esos tipos que no te rompen las pelotas en absoluto, pero que tampoco te dan bola. Cuando iva al médico, éste siempre le decía -Está todo normal Antonio, nada raro-. Un ausente que tranquilamente podría ser reemplazado por una máquina. Pero lo importante acá, es que se había vuelto invisible. Y no lo digo metafóricamente. Antonio no se sentaba a tomar café en un bar, simplemente porque el mozo no lo veía. La última vez que había ido a un bar, esperó 20 minutos a que lo atendieran. Vino un señor y se le sentó en la silla de en frente, colgó el saco en donde él estaba sentado, y se puso a leer el diario. Antonio le dijo –hola-, pero el señor no respondió. Cada vez que el señor pasaba de hoja, hacía un efecto abanico y le volaba un poquito el flequillo de Antonio. Era un flequillo normal, no estaba ni despeinado ni petrificado en gomina. De hecho, si hubiera tenido gomina, no se hubiera volado con un simple pasar de hoja. Pero lo importante acá, es que el mozo no lo vió. Cuando vino a tomar el pedido, lo atendió al señor. Pero a Antonio, nada. Se levantó entonces de su silla y se fue. Además de común e invisible, Antonio era medio boludo también, porque se fue sin decir nada, y se tuvo que poner a batir el café en su casa. Porque a él le gustaba que el café tuviera espumita. No mucha, normal. Y fue a partir de ese día, que dejó de ir a los bares y se empezó a dar cuenta de que la gente no lo veía.
Estuvo re bajón durante un par de meses. A veces se le levantaba un poco el ánimo cuando iba al cine. Como no lo veían, entraba sin pagar. Pero después dejó de ir porque a la noche tenía pesadillas. Soñaba que una gorda enorme se sentaba en su asiento, él le gritaba – soy invisible, soy invisible!-, pero la gorda no lo veía y se sentaba nomás. Era un garrón la vida Antonio.
Para ir al trabajo tenía que salir una hora antes. Porque no se van a creer que el pobre podía parar un colectivo, o un taxi. No, se tenía que ir caminando. – Seré común, invisible y boludo, pero al menos no gasto plata en irme a trabajar y además me mantengo en buen estado-, se decía en un absurdo intento de sentirse mejor. Pero era al pedo, su vida era una cagada y tenía que hacer algo. Se puso a estudiar, pero se quedó libre en todas las materias. Los profesores decían que no lo veían nunca en clase.
Las ideas se le empezaron a acabar. Y que pedazo de tristeza que le agarró al pobre Antonio! Como loco se puso a buscar gente que le pasara lo mismo. Googleó, googleó, y nada; hombre+común+invisible, y nada; común+invisible+boludo, nada. Pero lo importante acá, es que estaba muy triste porque era invisible.
Ni siquiera lo tentaban las picardías que le permitía su condición. Nunca un meterse al baño de minas, robarse las monedas de la fuente, meterle un ácido al café de tu jefe en una reunión, tirarse un pedo con ruido en la cola del súper. No, era muy boludo… y triste. Y todo eso le pegó mal.
Empezó a faltar al trabajo, aunque nadie se dio cuenta, claro. Dejó de pagar las cuentas, sobre todo la del teléfono que era la más cara. Porque no van a creer que el pobre Antonio visitaba a su familia. Les dije que era invisible, y los invisibles no andan por ahí visitando gente, porque eso asusta. El último asado de domingo al que había ido, los hijos de Octavia, la prima segunda de Antonio, estuvieron llorando 2 horas cuando vieron que el vaso de vino se levantaba solo. Entonces, le dijeron que no daba para que vaya más los domingos. Pero lo importante acá, es que él no acostumbraba a visitar, él hablaba por teléfono porque si no, la gente se asustaba.
Pero con el tiempo dejó de hablar, de pagar las cuentas, de bañarse, de vivir en su casa, de cortarse los pelos, de comer sano y de estar sobrio. Créanme que si la vida de Antonio antes era una cagada, ahora estaba bastante más baqueteada. Dormía bajo unos cartones en la puerta de los bancos, ahí en la 25 de Mayo. Un auténtico linyera, que al parecer, ahora era visible. Aunque mucha pelota no le daban, de hecho, yo no lo ví nunca. Lo que me lleva a pensar que el Sr. Antonio Balantino Glaciares nunca existió. De todas maneras, dicen que en una de las últimas llamadas que le hizo a su mamá, le dijo:
“Vieja, está todo bien, ahora ya soy visible, todo bien. No puedo ir más al cine porque ahora me para un cana en la puerta del shopping y no me deja entrar. Pero todo bien. No puedo volver porque si me hago común de nuevo todo mal. Mandame plata para el escabio. Un beso y saludos a los nenes de Octavia”.
Pero más allá de que sea o no verdad, lo importante acá, es que Antonio ahora era visible.



Actualización: No se ponga triste por el pobre Antonio, la idea de la historia es que se ría.

11/7/08

Nuevo disco

Encontré esto en el blog de Anitax. No sean amargos, porque yo estuve a punto de no hacerlo pensando que era una pelotudés. Al final lo hice y me cagué de risa. Además me quedó un nombre muy copado. Por favor, quiero ver sus discos.
Este es mi nuevo lanzamiento, mi primer trabajo de solista.

8/7/08

Nada mal

Tener una hija a los 21 años fue una cagada, tengo que admitirlo. De no haber nacido Valentina, de seguro hoy estaría terminando mi carrera, por ejemplo. O le habría dedicado mucho más tiempo a la banda que tenía en aquél entonces. No hubiera sufrido tanto el fracaso de una relación, que de no haber estado Valentina, hubiera sido simplemente un noviazgo más que se terminaba. No, en este caso éramos dos padres que se separaban. La maldita presión de que todos te dicen; “pobrecita, la que más sufre esto es la nena”. No sólo teníamos la responsabilidad de un fracaso, si no que además, ella también lo estaba sufriendo. Si ella no hubiera llegado, hoy no me costaría tanto enamorarme de nuevo. Tal vez no le tendría tanto pánico a las relaciones serias, las que pueden implicar un fracaso.
Si hoy no fuera padre, hubiera conocido el sur. Pero diez días antes de salir, me enteré de que ella estaba en camino. También hubiera conocido el norte y por qué no Brasil, con todos mis amigos.
Fue una cagada. Que boludo. Hoy no tendría que destinar más del 40% de mi sueldo a los gastos que implica tener un hijo. ¿Saben todo lo que haría con un 40% más de sueldo? Cambiaría mi computadora, que ya me lo está pidiendo a gritos. Me compraría otra guitarra, una mucho mejor. Aunque nunca haya aprendido a tocar bien, seguro quedaría excelente colgada en mi pieza.
Es inevitable, por más que lo intente, siempre me voy a cuestionar qué hubiera sido de mi vida si no hubiera sido padre a los 21. Es una duda que a veces me aturde un poco.
Ojo, estoy convencido de que soy un buen padre. Sé que pensar estas cosas no me convierten más que en una persona normal. Un padre normal. Lo que pasa es que es mucho más fácil explicar las contras, que todo lo bueno que se siente tener un hijo. No me explico cómo ustedes (los que no son padres), podrían entender lo que se siente presenciar el parto, por ejemplo. El nacimiento es lo más primitivo que tenemos, es el primer contacto con el mundo exterior. Tal vez no lo entiendan desde el lado sentimental, pero piénsenlo de esta manera: hay un cuerpo que está saliendo desde otro cuerpo. Físicamente, ya es impresionante. Imagínense, si esa persona, además es tu hija. Igual creo que a la mamá no le gustó tanto; puteaba, gritaba y me apretaba con las uñas. Loca de mierda. Debe ser que los hombres nunca vamos a entender lo que es parir, dicen.
El mes que viene la gorda cumple 4 años. Hasta el día de hoy, no sabría describir lo que se siente esperarla en la puerta del jardín, que venga corriendo entre un millón de nenes, se cuelgue del cuello y te abrace como si hiciera años que no te ve. No sabría decirles por qué después de que rompió el récord de cagadas por hora, sigue consiguiendo lo que quiera de mí.
Si supiera explicarlo, podrían entender que ser padre no está tan mal. De hecho, es increíble que pueda pagar los viajes que no hice, las guitarras que no me compré, las noches que no salí de joda y las mujeres de las que no me voy a enamorar por miedo al fracaso.
Me gustaría que ella lo pudiera entender. Pero si empiezo a hablarle y a los 30 segundos no entiende lo que estoy hablando, se va a aburrir, me va a pedir que valla al quiosco y le compre uno de esos tiburoncitos de gomitas. Y yo voy a ir, y no me va a entender. Ser padre no está nada mal. Y esas gomitas horribles, saben deliciosas cuando ella me guarda una sólo para mi, mientras ve sus dibujitos.

30/6/08

Dance delivery

video

Un hombre místico que baila a domicilio.

Un delivery de ridiculés.

Un groso mi amigo.

26/6/08

Gente III

A ver Señor, cuando yo le pregunte "cómo le va?", usted le tiene que poner onda a la respuesta. Por más que el país esté para la mierda, que los precios se fueron al carajo y que tiene una uña encarnada. ¿Entendido?

- Hola Señor, ¿cómo le va?
- Y... acá andamos, tirando, vió como está cosa...

Me molesta que la gente diga "tirando". Prefiero que me digan que están como el culo, o fantástico, pero... "¿tirando?". Es como deprimente. Además tirando qué? ¿La soga para ahorcarse? ¿La goma?
No, no, no Señor. Si le pregunto cómo está, póngale onda.

23/6/08

Peligro... ¿al volante?

(click en imagen para ver noticia)

Al parecer, no tenía el ITV al día, y además habría exedido el límite de velocidad permitido.

14/6/08

Viviendo solo

1- Si llego a casa y saludo al portero de la noche diciendo “hola, cómo le va?”, y éste me responde algo totalmente incoherente, en un tono casi incomprensible y con mucho esfuerzo al hablar, como ser “Vió cómo e la cosa?, que barbaridad”, doy por sentado que se encuentra completamente ebrio.
2- Si llego a casa y saludo al portero de la noche diciéndole algo totalmente incoherente, en un tono casi incomprensible y con mucho esfuerzo al hablar, doy por sentado que me encuentro completamente ebrio.
3- Me resulta imposible encontrar una diferencia lógica entre “limpia-hornos” y “antigrasa”. Creo que nos están metiendo el perro, una puede cumplir la misma función que la otra, no me jodan.
4- Si se te acabaron las bolsas de super que usás para poner en el tacho de basura, es muy probable que sea hora de ir a hacer las compras. Además de que estás más flaco y tenés un poco de hambre.
5- Cuando paso por la verdulería, miro y elijo atentamente el producto antes de meterlo en la bolsa. De la misma manera que el que se va a comprar un auto le pide al vendedor que le abra el capot, sin tener la más puta idea de lo hay que mirar. Lo acelera un poquito, lo mira por abajo, dando toda la sensación de ser un conocedor de autos. Así selecciono un calabacín, una zanahoria, etc. Observando, me di cuenta que aproximadamente el 70% de los hombres hace lo mismo.
6- Me molesta que el tipo de la playa donde guardo el auto me pregunte “¿salís temprano mañana?”. Ya voy a tomar coraje y le voy a decir “flaco, no me vine a vivir solo para que el tipo de la playa esté controlando mis horarios”.
7- Caminar por la casa totalmente desprovisto de vestimenta, es algo que nunca había podido hacer. Está bueno, pero en invierno casi todos los lugares donde uno se puede sentar están fríos, aunque los pedos suenan fuertísimo.
8- No sé porqué, me da la sensación de que me veo muy ridículo pasando el piso. ¿Alguna vez tiraron una piedra con la zurda? Me pasa algo como eso. Siento que adopto una postura extraña. Por lo general pongo La Renga o algo por el estilo, y utilizo el palo de piso como guitarra la mayor cantidad de veces como sea posible. Le da un toque más cool(?). Aunque lo más complicado de esta actividad (además de darse cuenta que la vieja del frente te está mirando mientras piensa que estás drogado), es plantear una estrategia adecuada; Se supone que no se debe pisar lo que está mojado, y llega un momento en el que quedo atrapado en el baño, o fumando un pucho en la mesada de la cocina esperando a que se seque todo. Hay que saber dónde empezar y terminar.
9- No tener ningún tipo de control te lleva a dejar tucas y accesorios por toda la casa. Se hace vicio y también un problema cuando viene gente.
10- Entre todos los gastos que implica vivir solo, me di cuenta que renovar el stock de pilas de 4 controles remotos, es carísimo. Cuando llegue el verano y no me tenga que tapar, voy a apagar el tele con el dedo gordo del pié. Por ahora, me da fiaca destaparme para hacerlo.

5/6/08

Haaaa bueno!!!

No, no, no ,no.... VUELVEN!
Que chabones éstos. Tan, tan chabones, que los voy a ir a ver.
Volvieron todos, ¿porqué no iban a volver ellos?
¿Se acuerdan del auto rojo a las 6? ¿la pachanga? ¿y la del traba?
Un par de panzas añejadas por el escabio, y caripelas para el olvido.
Buen show o no, deversión a-se-gu-ra-da.
Yo voy.

Me contaron, que se van a poner esta ropa y todo.

29/5/08

Estreno

MARTES 3 DE JUNIO
23 horas
ESTRENO "CUANDO TENGA TIEMPO ME SUICIDO"
CINE CLUB HUGO DEL CARRIL
Bv.San Juan 49, Centro, Córdoba

Están todos invitados, la boletería abre a las 22:30hs
También se proyectará el cortometraje "NOCHE DE PAZ, NOCHE DE AMOR"

BUMMERANG & BOLA PRODUCCIONES
Dirección: MAXIMILIANO BALDI - NICOLÁS DISANDRO / Guión: ANA M. CHACON - M. LAURA CASASNOVAS / Producción: ANA M. CHACON / Direccción de fotografía: MARCELO CERQUATTI / Sonido: GUILLERMO CERUTTI / Arte: M. LAURA CASASNOVAS
Basado en un cuento de: JOSÉ M. PASCUAL


Vean el trailer aquí.

24/5/08

Intensidad

Los momentos intensos marcan la vida. De hecho, todo lo que sea intenso deja una especie de huella en nosotros. No importa si es un momento traumático, un polvo salvaje, una vergüenza extrema, o una porción de pizza cuando regresás de madrugada. A diferencia de los malos, los recuerdos placenteros están más al alcance. Creo yo, que son más accesibles. Será por una cuestión de custodiar nuestro bienestar. Acto reflejo, supongo.
Podemos cerrar los ojos y traer un buen recuerdo a nosotros. Enchastrarnos por completo de melancolía o de tristeza. Reirse, llorar y hasta relamerse pensando en un beso que fue. Después, abriendo los ojos, limpiamos todo el quilombo de sensaciones. De cara a la realidad otra vez, largamos un provechito por el recuerdo que acabamos de degustar. Es inevitable, poner cara de boludo feliz.
Algunos no surgen tan fácil, hay que ayudarlos con alguna imagen, alguna percepción. Un aroma por ejemplo. Hasta hace poco, tenía guardado un frasco vació de un perfume que usaba en mis 15 años. Es increíble lo que sucedía cuando lo destapaba. La ya pobre fragancia, podía remontarme directamente a esa época. Un perfume convertido en máquina del tiempo, era fantástico. Dicen que una imagen vale más que mil palabras, bueno, un aroma tiene más detalle que mil imágenes. Después lo tiré. Había perdido todo rastro de olor, y yo parecía un enfermo aspirando un recuerdo escondido en un frasco. El recipiente, vacío, ya no me pegaba.
Me pasa también, que cuando me acuerdo de algo muy vergonzoso, tiro una palabra al aire que sea completamente inteligible. O hago un gesto bien ridículo. Como sacar la lengua y mover la cabeza hacia los lados lo más rápido posible. No tengo la más puta idea de lo que eso significa. De lo que si estoy seguro, es que limpiar la saliva que me queda en la cara, hace que me olvide al instante de esa vergüenza. Absurdo mecanismo de defensa el mío. Aunque efectivo al fin.
Efectivo como decir que de los malos recuerdos hoy no voy a hablar. Hoy tengo un buen día. Tengo mil imágenes en mi nariz, y un tarro de perfume con la forma de tu cuerpo. El recuerdo de tu piel se me hizo un guante, y no puedo dejar de tocarte.
Tomamos, comimos, tomamos, fumamos, comimos y tomamos otra vez. Extraño ritual que marcó el camino a tu habitación.
Siempre quise ver tu piel. Tu espalda resultó fantástica. Un cielo apenas estrellado de lunares. Estaba oscuro pero te pude ver bien. Pude ver que también vos mirabas. Tus pestañas casi se tocaban, pero sé que mirabas. Sí, estar puesta te sentaba bien. Yo también estaba puesto, y cuando me desperté, me fui dando cuenta que tu nombre no era Piel. Pero al toque me di vuelta y vi tu espalda de nuevo. Entré en duda otra vez.
En la boca tenía el sabor de las partes que pude probar de vos. -Quiero que me invites a comer otra vez- te grité. No me escuchaste, dormías, perfecta. Yo soñaba, despierto.
Estabas tapada hasta la cintura, y las sábanas continuaban la forma exacta de todo lo que va hasta la punta de tus pies. Decreté entonces, que misteriosamente, tus sábanas eran transparentes.
Ahora era de día y la ventana estaba ligeramente abierta. Entraba luz y el ruido de un ejército de gente yéndose a trabajar. Te tapaste toda.
No me importó, tus sábanas son transparentes.
Y tu nombre… tu nombre es Piel. Y por si me llego a olvidar nuevamente, tengo un frasco lleno de tu perfume bajo mi almohada.
Creo que me conformaría con saber que sos sólo un excelente recuerdo, lo intenso marca. Pero mucho mejor aún, es saber que te voy a volver a ver.

8/5/08

Las posibles intepretaciones de "cagar una sirena"

1- De la acción de defecar: Dentro de esta categoría tenemos 4 opciones.

a) Hombre cagando una sirena.
b) Hombre cagando una sirena, también.
c) Hombre que ha cagado sobre una sirena.
d) Hombre que ha cagado sobre una sirena, también.
2- De la acción de robar: Aquí podemos encontrar 2 variantes.
a) A este patrullero, claramente le han cagado la sirena.
b) Este señor, se está cagando una sirena.
3- Con violencia: Puede haber muchas, pero principalmente dos categorías
a) Hacer cagar a una sirena.
b) Hacer cagar a una sirena, también.


Y así existen varias más. Como el hombre que cagó a una sirena porque le vendió algo trucho. O el novio de la sirena que se garchó a otra sirena y la cagó, etc, etc, etc. Pero no daba para poner más fotos. Se les ocurre alguna más?

29/4/08

Siempre es así

"El novio de la mina que nos gusta, siempre es un pelotudo".


Aplicable también a los novios de nuestras ex.

26/4/08

¡Con ustedes...

Untipo: Maestro... ¿cómo hago para salir a Tancacha desde acá?
Otrotipo: No tengo idea loco, yo espero el bondi hace rato, pero voy para el otro lado.
Untipo: Buenísimo, y para donde va tu bondi?
Otrotipo: Te estaba por preguntar lo mismo.
Untipo: Mirá, yo de política no sé nada, pero a la Cicciolina me parece que ya no da para ensartársela.
Otrotipo: No te gusta cómo baila?
Untipo: No es eso, es que se me hace que le baila.
Otrotipo: Viste ese animal cómo pasó en rojo?
Untipo: Debe haber estado apurado.
Otrotipo: Puede ser, hace un rato me dijo un tipo que en Tancacha hoy se armaba pedazo de joda.
Untipo: No sé, a Tancacha no voy ni en pedo.
Otrotipo: Yo tampoco, además hoy me pintó tranqui. Me voy a lo de unos amigos.
Untipo: Se van a tomar algo?
Otrotipo: Mucho, esos toman como esponjas.
Untipo: Como Bob!
Otrotipo: Naaa, ese ya fue. Ahora la posta es el Sr. Colchón.
Untipo: Bueno loco, me voy porque tengo que actualizar el blog.
Otrotipo: Si, yo también.
Untipo: Tenés un blog?
Otrotipo: No, eso es de putos.
Untipo: Si, obvio.


... el Sr. Colchón!